PEÑÍSCOLA ES NATURALEZA, PLAYAS, CULTURA, TRADICIÓN, GASTRONOMÍA, FIESTA, DESCANSO...

En PEÑÍSCOLA podrás disfrutar de sol, arena y mar. Casi 7 km de las mejores playas del Mediterráneo. Playas de aguas cristalinas y arena fina e impresionantes calas vírgenes.


4ª pag. naturaleza


LA BELLEZA DE LA NATURALEZA CAUTIVA





El parque natural de SIERRA DE IRTA es el único tramo de la costa mediterránea que todavía está libre de edificaciones. Un paraje, declarado por la Generalitat Valenciana Parque Natural en julio de 2002.




 Es una verdadera joya natural y paisajística, un verdadero milagro que haya llegado a nuestros días. Un lugar donde la naturaleza mediterránea se muestra tal y como es, sencilla, cautivadora, impresionante


La Sierra surge donde el abismo del continente se engarza con el mar, donde ambos, mar y continente, se complementan para crear este entorno natural tan especial.

Está formada por dos alineaciones montañosas paralelas a la costa que se adueñan del Mediterráneo. Lo hacen propio, exclusivamente suyo, no sólo por vestir sus costeros bordes con playas de arena suave, diminutas calas de cristal, arrecifes marinos y acantilados bordados en sus puntas por un mar, que aquí es mas azul que nunca, sino también por extender sus dominios a un hábitat donde sólo existe flora y fauna mediterránea.



Árboles, matorrales, arbustos, flores, aves, todos; todos los seres vivos en la Sierra de Irta reflejan el influjo del Mediterráneo.





Y entre toda la belleza del monte, del mar y sus naturalezas se perciben las huellas de la presencia humana en los esbeltos torreones y torretas que evocan sus pasados días como un sistema defensivo de las costa integrado también por el castillo de Peñíscola







Huellas del hombre que también ponen a la vista las terrazas de los campos de cultivo, los pozos y refugios construidos con piedra seca, las barracas de volta y las siluetas de los antiguos hornos de cal.

La Sierra de Irta huele a vida, a vida única y virgen a pie de costa, huele a romero, olivo y a algarrobo, pero también a sal, a mar.

 


 Los pinos azotados por el  viento y quemados por la sal, adoptan formas extrañas y sobreviven sólo para darnos sombra y descanso mientras escuchamos el murmullo de las olas que rompen a nuestros pies.




Un espectáculo que, sin duda, dejará un intenso regusto de vida al que la disfrute.

A veces, lo auténtico está tan cerca que resulta difícil verlo.






"Ah vastedad de pinos, rumor de olas quebrándose,
lento juego de luces, campana solitaria,
crepúsculo cayendo en tus ojos, muñeca,
caracola terrestre, en ti la tierra canta!"
Pablo Neruda


ISLAS COLUMBRETES




"Las islas columbretes" son un pequeño espacio insular que se alza frente a las costas de Peñíscola. Siete islotes de origen volcánico que emergen sobre el vibrar del mar azul intenso del Mediterráneo.


En un globo terráqueo o en mapas de Google se las ve como unas cuantas pecas en la mejilla del mar, extrañas y totalmente inesperadas. En ellas numerosas aves encuentran un punto de descanso en sus migraciones y un lugar ideal de nidificación.




Gracias a la transparencia de sus aguas los fondos marinos de columbretes son de una gran riqueza, son especiales porque los animales que habitan en ellas no le temen al hombre. Si visitan las islas sumérjanse para jugar con enormes meros. Tortugas, cabrillas, serranos, salmonetes, sargos, obladas, mojarras, salpas, doradas, corvillos, morenas, castañuelas, vaquetas, doncellas, Fredes y langosta roja habitan sus templadas aguas.




Párense al borde de un acantilado contra el viento para observar a las aves surcar las corrientes de aire sobre un mar plateado brilloso. La gaviota de Audouin, La pardela cenicienta, el halcón de Eleonor o el cormorán moñudo...





Siéntense con suficiente tiempo, es una oportunidad privilegiada para la reflexión, el sonido del batir de las olas sobre las rocas rompe el silencio, recrea el latir de la vida y nos hace meditar sobre nuestra responsabilidad con este medio natural que turba por la armonía de tanta belleza.


Pues las Islas Columbretes sobretodo son especiales porque nosotros, con nuestra sabiduría, hemos decidido protegerlas tal como son, ojala durante mucho tiempo.




"Aquí en la isla el mar
y cuánto mar
se sale de sí mismo a cada rato,

dice que sí, que no,
dice que no, que no, que no,

dice que sí, en azul,
en espuma, en galope,
dice que no, que no.


No puede estarse quieto,
me llamo mar, repite
pegando en una piedra
sin lograr convencerla,

entonces
con siete lenguas verdes,
de siete mares verdes,
la recorre, la besa,
la humedece
y se golpea el pecho
repitiendo su nombre"

 (Pablo Neruda)